Salvando la Navidad empresarial

No hay situación más frustrante que tener como superior a una persona a la cual no le interesa su trabajo y además tiene mucho menos habilidades que las tuyas y creo que me apoyarán. Sólo dos ocasiones me ha sucedido esto, en la primera decidí renunciar a mi trabajo después de que me enteré que la persona al mando era familiar de uno de los peces gordos de la empresa, por lo que era intocable sin importar lo que hiciera, así que no había posibilidad de derrumbar su reinado, y la segunda fue recientemente, cuando me ascendieron como RP Junior, así que era el segundo de un joven que tenía ya tres años en el puesto, lo cual era sorprendente, pues dicho lugar siempre había estado reservado para las mujeres. Este chico, llamado Ramiro, parecía no importarle nada de lo que hacía y no sabía por qué seguía a cargo. Decidí investigar un poco y me comentaron que en su primer año después de su ascenso le echó muchas ganas y realizó cosas que dejaron un muy buen sabor de boca en los altos mandos, por lo que se convirtió en uno de los favoritos y recibió trato especial. Si hacía algo mal y lo regañaban, llegaba una orden desde arriba pidiendo que lo dejaran en paz, así que se sentía intocable. Pero la suerte no dura para siempre.

En época de Navidad y Año Nuevo, la organización realiza juntas con sus mejores clientes para ver los resultados anuales y de paso desearles unas felices fiestas. Una semana antes de que fuera 24 de diciembre y cuando Ramiro ya se encontraba planeando sus vacaciones, nos pidieron realizar un gran recibimiento para dos clientes, pero no eran cualquiera, eran los dos más grandes, los que dejaban mayores ingresos. A mi jefe parecía no importarle y pospuso nuestra junta de planeación por días, prefería verificar que todo estuviera en orden para sus vacaciones. Un día antes de la reunión con los clientes comenzó a moverse para adquirir lo necesario para el recibimiento, pero por la premura, muchas cocinas que traerían desayunos y tentempiés se rehusaron a realizar el servicio. Ramiro comenzó a volverse loco, le dije que si le podía ayudar en algo y me dijo que no, que lo iba a arruinar y me culpó de no haberle recordado nada, lo cual era mentira y yo ya se lo había hecho saber a nuestros superiores, quienes me dijeron que lo dejara hacer lo que él quisiera para ver si así lo despedían por fin. Pero me recomendaron tener un Plan B, el cual comencé a planear.

El día llegó y cuando los altos manos de nuestra empresa llegaron una hora antes para ver cómo iba todo, se enfurecieron al ver que sólo había comprado refrescos y sándwiches para los clientes. Nunca había visto un regaño de tal magnitud como le había tocado a Ramiro, a quien le pidieron que se fuera de la empresa y no volviera hasta el día siguiente, por lo que le iban a descontar un día. Pedí permiso para arreglar todo y me lo concedieron. Por la premura no pude conseguir algo tan fastuoso, pero a quién no se le antoja un buen café o atole con un pan en la mañana. Así que conseguí una empresa que enviaba donas para eventos y pan dulce, además de que junté a varias señoras que vendían atole y tamales para que lo hicieran en nuestro edificio, así como algunos cafeteros callejeros. Esa reacción significó mi ascenso a RP Senior.