Las mentiras más lindas de mis padres

La época en la que los niños reciben regalos por parte de Santa Claus y los Reyes Magos está cerca, son tiempos en los que la ilusión de los pequeños irradia mucha luz y nos permite llenarnos de energía mágica. Sin embargo nada es real y espero ningún niño esté leyendo este blog, pero hay mentiras tan hermosas que te hacen sonreír. Hoy quiero contarles dos historias que me sucedieron y donde mi admiración por mis padres creció y me hizo querer ser como ellos cuando yo tuviera a mis hijos. No es que antes no quisiera, simplemente nunca lo había dicho hasta que supe la verdad de éstas mentiras.

Cuando yo tenía 7 años, un día antes del Día de Reyes, mis padres tuvieron una reunión familiar en casa, donde contrataron un servicio de taquizas para eventos. Mucha comida sobró y para que no se tirara decidí que era un buen detalle prepararles unos tacos a los Reyes Magos, quienes esa madrugada iban a ir a visitarme para dejarme mis juguetes que les había pedido. Hice tres platos con dos tacos cada uno y los dejé en la mesa de centro que estaba en la sala, además de mi respectivo zapato, pues mi viejos siempre me dijeron que si se me olvidaba poner el zapato o lo que fuera, no me iban a dejar nada. Después del ritual y de dejar los alimentos,  me fui corriendo a intentar dormir, pero para mí era muy complicado por la emoción. Pero jamás bajé a ver si ya habían llegado antes de las seis, ya que me decían que si bajaba en la madrugada y veía a alguno de ellos, podrían jamás regresar. Dieron las seis de la mañana, y bajé corriendo. Lo primero que vi obviamente fueron mis regalos, pero después me fijé en los tacos que había dejado y uno de cada plato tenía una mordida y en uno de mis obsequios había una nota que decía: “Gracias por la comida y disculpa por no terminárnosla pero llevábamos prisa. ¡Pero estuvieron muy ricos! Atte: Los Tres Reyes Magos!

La segunda es muy parecida pero el contexto me llena aún más de alegría el corazón. Tenía como 10 años, había pedido una consola de videojuegos a los Reyes Magos, pero en esa época mis padres atravesaban una crisis económica, por lo que sabían que no iban a poder comprármela, por lo que idearon un hermoso plan. La mañana del 6 de enero bajé a ver mis regalos, esperando ver mi consola, pero no estaba, sólo algunos juguetes de Batman que también había pedido y en medio de ellos una carta escrita a máquina. “Lamentamos no haberte podido traer tu consola de videojuego, sabemos que te la merecías pero este año muchos niños nos pidieron demasiados juguetes y no pudimos conseguírtela. Pero prometemos que el próximo año será tuya”, se leía en la carta, la cual estaba firmada a puño y letra por Melchor, Gaspar y Baltazar. Simplemente fue hermoso el gesto de mis padres por darme una explicación por parte de los Reyes, además de que fui famoso en mi primaria por tener una carta firmada por los tres Reyes.