La infidelidad en tiempos de Netflix

“Tú, yo, Netflix, no sé, piénsalo”. Una frase que llegó para quedarse y que significa literalmente que dos enamorados van a disfrutar de algunas buenas películas y/o series. No es como la otrora “tengo casa sola”, que quiere decir que habrá acción en un lugar poco resguardado por los padres. El amor, así como la infidelidad, han tomado distintos matices con la llegada del gigante del streaming, que ha provocado que los infieles crezcan en tamaño.

Relájense, no estoy hablando de que engañen a su pareja con alguien más… ¡es peor! Abrieron el sofá cama, se recostaron e iniciaron un romántico camino, abrazados y muy enamorados, a través de alguna de las producciones de Netflix. Pasaron uno, dos y tres capítulos hasta que uno decide que es hora de terminar, justo en el momento más emocionante (por el momento). Por cordialidad aceptas ponerle fin, pero tu mente no puede contener la ansiedad de ver un capítulo más, ya es como una droga que recorre tu cuerpo, apenas te alejaste diez minutos de la pantalla y ya estás sufriendo el síndrome de abstinencia.

Después de despedir a tu chico o ir a dejar a tu novia a su casa, te sientas frente a la pantalla apagada, con el control en la mena, pensando en si eres capaz de seguir viendo la serie solo, te sientes como un delincuente a punto de robar un banco o una camioneta de valores, sabes que si te descubren te costará muy caro. Porque la infidelidad tiene muchas más connotaciones en los tiempos de Netflix. ¿Qué puede pasar? Enciendes la TV, abres la aplicación, le das en reproducir el nuevo capítulo y el infierno comienza arder.

Ya se dieron cuenta que el cuarto, quinto y sexto capítulo (porque no fue sólo uno más) tienen una línea roja de que han sido reproducidos, no pudiste ocultar las huellas de tu crimen. Has defraudado la confianza de las personas que más amas, no eres digno de entrar en Los Defensores, tus valores están peor que los de Francis Underwood. ¡Eres un infiel!

Estudios han demostrado que la peleas en la cama inician por alguien que se adelantó en la serie, que sucumbió ante el síndrome de abstinencia y se echó ‘un capítulo más’. La relación no vuelve a ser la misma, se acabaron el ‘tú, yo, Netflix…’, no hay nada que pensar, eres un o una canalla. Llega el momento de ponerle fin a la relación, ya no pueden compartir la misma cuenta, si el caso no llega a al extremo, tendrán perfiles distintos.

Rompiste el corazón de tu ser amado, tratas de arreglarlo eligiendo una nueva serie para ver juntos, pero ya sea por venganza de la persona a la que lastimaste o porque eres un adicto incapaz de reprimir tus impulsos, esta situación se volverá a repetir. Se convertirá en un círculo viciosos que los llevará al final de la relación, porque una Netflix-infidelidad duele igual o más que una en el amor. ¿No me creen? Compruébenlo ustedes mismos, pero de antemano les digo… aténganse a las consecuencias.