El robot asesino perfecto

La combinación de desvelarme viendo las películas viejitas de Robocop, tener que buscar oficinas virtuales como parte de mi trabajo y tener una mente que desvaría por cualquier cosa, no es la mejor de todas. Mientras buscaba un sitio para uno de mis clientes, recordé algunas escenas de los filmes del policía robótico, además el ver tanto la palabra virtual en el ordenador, pues mi mente no perdió la oportunidad y comencé a diseñar el robot asesino perfecto.

Los primero es que debe ser de un tamaño lo suficientemente grande como para generar temor, o mínimo respeto. Así que creí que con 1 metro y 80 centímetros era suficiente, pero eso sí, iba a ser un poco robusto, para que no sea tan lento pero tenga mayor fortaleza a la hora de los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Creí que debía tener brazos largos, para que su alcance fuera más grande que el resto, y unos puños de hierro brutales, los cuales también podían modificarse para que se convirtieran en tenazas. Las piernas serían delgadas, como gacelas por si tiene que correr, con pies de plomo para un balance perfecto. Además si se necesita mayor velocidad, imaginé que podrían salir unas rueditas, espero no se caiga.

La cabeza era alargada, como la de un dinosaurio de grandes fauces, sólo que sin hocico y dientes. Tenía unos ojos brillantes y un cerebro que funciona como reloj para que pueda realizar cualquier movimiento que se requiera.

Ahora sí, es turno de lo mejor: las armas. En la parte de los antebrazos tiene dos metralletas que salen y se esconden cuando son requeridas, con balas de gran calibre para perforar hasta lo que esté blindado. De los hombros sobresale don lanzamisiles, que cuenta con la capacidad para cargar dos municiones cada uno. Su carga es tan rápida que en menos de 10 segundos ya tiene cuatro misiles nuevos para lanzar. En la espalda tiene un propulsor que no le permite volar, pero le da la capacidad para dar grandes saltos o aumentar su velocidad al correr. En los puños, además de las tenazas, le salen dos cuchillas afiladas que le permiten dar puñaladas certeras a sus enemigos.

En la cabeza sólo le coloqué dos armas. Cuando abre un pequeño orificio, el cual podría ser su boca, le saldría fuego, una llamarada muy poderosa, con el mismo mecanismo que un lanzallamas pero con mayor potencia. En la parte superior tendría un cargamento de mini misiles que funcionarían para repeler los ataques enemigos. Al igual que algunos aviones o helicópteros que tiene el gobierno de Estados Unidos, pero estos serían más pequeños pero con la misma fuerza.

 

Después de perder mi tiempo imaginando todo esto, por mi mente pasó que quizá yo hubiera sido un gran director para la nueva película de Robocop, la cual estuvo muy mal realizada, nada que ver con las primeras, que se ganaron el corazón de todos los cinéfilos. En fin, cuéntenme ustedes cómo sería su robot asesino ideal y lo que tendría. Diviértanse un rato.