Decirles NO es todo un reto

No, no, no, no, no, no. Escribirlo es fácil, ¿cierto? Decirlo a solas, también. Entonces por qué se vuelve tan complicado para algunas personas aplicarlo con alguien más. Reconozco que para muchas es igual de sencillo, pero para el resto, no. Es como si se atragantara esa palabra maldita y se quedara dentro, intercambiándose por un sí. Es más sencillo, pero por dentro la ‘n’ y la ‘o’ se arrepienten por no haber salido. Ahora quieren hacerlo, pero ya es demasiado tarde, será la próxima, y esa frase conlleva a un círculo vicioso que parece no tener fin.

Desde que entré a Grupo Diagnóstico Aries, o mejor conocido como GDA, no ha habido vez alguna en la que me haya atrevido a negarme a hacerle algún favor a uno de mis compañeros, ni siquiera cuando estoy de mal humor o mi propio trabajo me ahoga en estrés. “Sí, claro, ahorita te ayudo” parece ser una de mis frases favoritas. Pero no lo es, la odio en el fondo de mi ser, pero como si estuviera en una relación codependiente, no puedo dejarla. No me atrevo y no sé por qué.

Analizando las veces que he dicho que sí pero en realidad quería decir que no me di cuenta de algunos puntos con los cuales quizá te sientas identificado. Lo principal es que todos tenemos a ciertas personas a las que se nos es imposible negarles algo, ya sea la chica o el chico que te gusta, tu mejor amigo, tu jefe, entre otros. Aun así deberíamos tener la fortaleza para negarnos, sin importar si hay una razón o simplemente es porque no quieres o no tienes ganas. Pero en mi caso pesa mucho el qué dirán los demás, imagino lo que puedan pensar y no me agrada, así que mejor digo que sí. Y empieza una guerra interna, otra vez. Como el día anterior que no pude negarme.

Existen miles, millones de personas que les preocupa la percepción que tenga el resto de ellos, sobre todo las personas que están cerca, como en el trabajo o la familia. Imaginan que les dicen que son malas personas, flojos, que no valen la pena, cuando quizá lo único que están pensando es que tienes mucho trabajo o simplemente nada, no piensan en nada. Pero en nuestra mente ya surgieron los peores adjetivos por habernos negado a hacer un favor.

¿Verdad que no es tan sencillo decir que NO? Debería serlo, pero depende mucho de la personalidad de cada individuo. Lo que debes hacer es trabajar en ti mismo, empezando por dejar de preocuparte por lo que el mundo piense de ti, lo importante es lo que tú mismo pienses. No permitas que sea la opinión popular la que defina tu personalidad, esa ya está más que definida, lo único que podemos hacer es moldearla para vivir feliz, o lo más cercanos a la felicidad posible. Entrena diciendo que no a pequeñas cosas, tan banales pero que te sabrán a gloria cuando digas, por fin, que NO. Después a cosas más importantes. Pero recuerda no exagerar, pues hay veces que aunque quieras no puedes negarte y creo que sabes a qué me refiero.